En el pequeño pueblo de Laroles, ubicado en La Alpujarra granadina y perteneciente al municipio de Nevada, han construido “Un teatro entre todos”. La idea partió de la Asociación “El dragón mágico” y el proyecto contó con el apoyo de, entre otros, el actor Russell Crowe y el cantautor Leonard Cohen. El domingo, una de las promotoras de la iniciativa anunció que, el próximo verano, el nuevo teatro tendrá una programación estable basada en Federico García Lorca, poeta universal del pueblo y asesinado por el fascismo y/o la envidia...
La conexión entre Lorca y Cohen arrancó en 1949. Un Cohen quinceañero entró en una librería de segunda mano de Montreal, agarró un libro, lo abrió, leyó uno de sus poemas. La publicación era Diván del Tamarit; el poema, “Gacela del mercado matutino”
Cuando en 2011 vino Cohen a Oviedo para recoger el Premio Príncipe de Asturias, dijo en rueda de prensa que Lorca fue el poeta que “más influyó en mi juventud. Fue el primer poeta que me invitó a vivir en su mundo”. El mundo del granadino pasó a ser, en parte, también el mundo del canadiense. Tanto, que a su primera hija le puso por nombre Lorca.
En 1986, Cohen participó en el disco Poetas en Nueva York, en el que artistas como Lluís Llach, Paco y Pepe de Lucía, George Moustaki o Angelo Branduardi musicalizaban, a modo de homenaje, poemas de Lorca. En este trabajo escuchamos por primera vez “Take this waltz”, adaptación del “Pequeño vals vienés” -perteneciente al poemario Poeta en Nueva York-. El autor de “Suzanne” o “The future” declaró que adaptar el poema a la canción le costó 150 hojas de folio e, incluso, una depresión.
El videoclip fue rodado expresamente para el proyecto Poetas en Nueva York en Granada. Cohen aprovechó la ocasión y visitó en Fuente Vaqueros la casa de su ídolo. Allí, el canadiense se puso a hacer yoga ante la foto de Federico. La imagen fue captada y portada de la revista New Musical Express.
En 1988, Leonard Cohen publicó uno de sus mejores discos, I’m your man, incluyendo “Take this waltz”. La canción abriga y emociona. Cohen no alteró demasiado el poema original, aunque sí introdujo un par de modificaciones.